Cuarentena: cómo es la mañana de una laburante.
Suena el despertador del celular. Entre músicas y vibraciones, después de jugar repetidamente a “5 minutos más” me levanto sin apuro. Falta apenas media hora para empezar a trabajar en modalidad home office.
Casi como un ritual mañanero, me refriego los ojos, me rasco
la panza y tomo la religiosa levotiroxina para mi hipotiroidismo, que dejo
cuidadosamente en mi mesita de luz junto a una botellita de agua. Mientras hace
efecto, voy al baño, preparo con calma el desayuno y empiezo la milonga de
conexión a las diferentes plataformas que necesito para trabajar.
Pasados los reglamentarios 30 minutos que requiere el remedio para actuar, me cebo el primer mate mientras comienzo la jornada laboral poniéndome al día con los mails y casos a resolver en el trabajo. Respiro hondo, miro hacia a fuera a través del balcón de mi habitación: agradezco tener laburo, poder levantarme tarde, estar en casa y no viajar.
Tomo el mate que cebé hace un rato: está frio, como siempre.
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